lunes, 15 de abril de 2013

Cómo anular a una persona


Hace unos meses estuvo circulando por las redes sociales un artículo- ¿Cómo anular a una persona? -que ya había sido publicado años atrás en algunos diarios de Colombia y, por mi parte, lo obtuve en Perú a través del diario La Industria.

En él, la autora Ana cristina Aristizábal hace una descripción de como se puede anular a una persona, o en otras palabras como convertirla en INÚTIL. El artículo responde a una serie de valores que ciertamente se han ido olvidando, como son la responsabilidad, disciplina y, muy importante, el trabajo y/o esfuerzo.

No he encontrado otra forma de explicar que la falta de éxito de muchas personas esté en proporción horizontal a la falta de esfuerzo del mismo. Muchas personas que, por lo menos, saben lo que quieren, encuentran frustradas sus metas al saber que no pueden alcanzarlas y finalmente se rinden.

Pero lo que nos señala Ana Cristina A. la única explicación a esta situación es que, bajo una alfombra de compasión o amor, las personas nos lo dan todo. Con ello podríamos pensar que transferimos nuestra culpa al resto. Ciertamente, son igual o más culpables las personas que dedican su tiempo a otorgarle facilidad al resto, darles todo, evitarles el esfuerzo; no es otra cosa que eliminar los talentos para poder resolver los problemas que se presenten día a día.

No poder resolver los problemas y enfrentar la vida misma se debe a que al generar facilismo al resto le evitamos que ellos mismos puedan hacerse valer y enfrentar la vida.

Pero ésta idea que explica la falta de creatividad, talentos o anulación a una persona ya se había expuesto en el Perú muchos años atrás con una explicación basada en la ciencia social a través de José Carlos Mareategui en el año 1928. En la obra cumbre de Mareátegui los "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana", se expone muy acertadamente en el ensayo titulado el "Proceso de la Instrucción Pública" que el problema del ocio se debe las mismas circunstancias pero lo expone de la siguiente manera:
"La América, no era colonia de trabajo y poblamiento sino de explotación. Los colonos españoles venían a buscar la riqueza fácil, ya formada, descubierta, que se obtiene sin la doble pena del trabajo y el ahorro, esa riqueza que es la apetecida por el aventurero, por el noble, por el soldado, por el soberano. Y en fin, ¿para qué trabajar si no era necesario? ¿No estaban allí los indios? ¿No eran numerosos, mansos, diligentes, sobrios, acostumbrados a la tierra y al clima? Ahora bien, el indio siervo produjo al rico ocioso y dilapidador. Pero lo peor de todo fue que una fuerte asociación de ideas se estableció entre el trabajo y la servidumbre, porque de hecho no había trabajador que no fuera siervo. Un instinto, una repugnancia natural manchó toda labor pacífica y se llegó a pensar que trabajar era malo y deshonroso. Este instinto nos ha sido legado por nuestros abuelos como herencia orgánica. Tenemos, pues, por raza y nacimiento, el desdén al trabajo, el amor a la adquisición del dinero sin esfuerzo propio, la afición a la ociosidad agradable, el gusto a las fiestas y la tendencia al derroche"
De esta manera Mareátegui explica que en la época colonial caló en el pensamiento de los indígenas el odio y desdén por el trabajo y que lo fácil es hacer obtener las riquezas sin trabajo alguno, tal como hacían los conquistadores y colonizadores españoles.

Este tipo de pensamiento fácilmente puede ser interpretado a nivel internacional en toda América Latina, y como el desarrollo de cada país latinoamericano se ha visto influenciado fuertemente por la conquista y la colonización por Europa. 

Lo cierto es que muchas personas creen que darles facilidades al resto es lo que necesitan para desarrollarse, más aún cuando hoy en día la globalización y la evolución tecnológica confunde a los usuarios de estos instrumentos y métodos que enseñan a evitar el esfuerzo al resto. Fácilmente caemos en el tropiezo de no trabajar y tenerlo todo listo auspiciando la ociosidad agradable y el placer al derroche.


¿Elecciones en Venezuela sin Hugo Chávez?

El domingo 14 de Abril del 2013 en Venezuela se realizaron las primeras elecciones presidenciales sin Hugo Chávez desde hace catorce años.

Esta frase fue la que caló en el pensamiento venezolano el día domingo en apertura a las elecciones presidenciales, en donde dos candidatos mayoritarios - Nicolás Maduro y Henrique Capriles Radonski- 
denotaban una polarización al referido país. Sin embargo, al margen de muchos en pensar que se acababa un gobierno cuasi vitalicio, las elecciones se vio plagada de una hemorragia de denuncias provenientes de diversos sectores

Lo cierto es que la influencia de las redes sociales no sólo en Venezuela sino en otros países latinoamericanos en el día de las elecciones noto una evidente acusación de fraude electoral y en la noche daba como ganador a Nicolas Maduro.

Redes sociales como twitter y facebook avizoraban múltiples denuncias durante los comicios electorales y que a pesar de su influencia esto no se vio reflejado en los medios de comunicación serios, más allá de los canales de televisión internacionales creados por Hugo Chávez como Telesur donde es normal que se queden callados ante luminosos atropellos.

Ello me lleva a pensar si realmente las elecciones se realizaron sin Hugo Chávez, sin su legado y política en las elecciones pasadas no tuvo el mismo matiz que las del 2013.

Por otro lado, ya durante la campaña electoral, que por cierto ha sido infinitamente pequeña, se empezó a dilucidar en el electorado la realidad del candidato Nicolas Maduro, que más que un candidato se le conoce como el sucesor de Hugo Chávez.

Nicolas Maduro no sólo tenía que representar a los chavistas, sino convencer e influir en el pensamiento de los venezolanos polarizados. Tarea muy difícil a saber que no tenía el carisma único que Hugo Chávez desbordaba tan fácilmente.

Es por ello que el sucesor de Hugo Chávez ha ido perdiendo partidarios y, durante su campaña a sido una pesadilla para los chavistas fervientes la falta de madurez y carisma de Nicolas "INmaduro".

Hoy, un día después de las elecciones, dan como ganador a Nicolas Maduro, algo impensable hace unas semanas atrás, a pesar que innumerables encuestas lo tildaban de único ganador. Muchos han dado su voz al cielo y no creen en que se hayan realizado unas elecciones limpias y transparentes. Incluso la mitad de los venezolanos que votaron por Capriles sientes que las elecciones han sido un evidente fraude.

Los analistas políticos venezolanos y los operadores de vigilar la transparencia de la referida elección presidencial se han visto obligados a exponer su experiencia en dicha elección sin ser escuchados, el evidente fraude electoral que anuncian es comparable con las elecciones presidenciales en el 2000 en Perú con Alberto Fujimori y Alejandro Toledo.

Al igual que en aquella experiencia muchos venezolanos tienen la esperanza de ver terminar el gobierno chavista sin Hugo Chávez, como fue el destape de corrupción que vivimos muchos peruanos en dichos años con Alberto Fujimori, etapa oscura de nuestro país.

Ojalá los venezolanos no pierdan la esperanza en pensar que aún hay la posibilidad de un cambio, no sólo con Enrique Capriles, sino con cualquier venezolano consiente de que el mismo chavismo no puede seguir y, cuestionarse si es que hubo en realidad elecciones sin Hugo Chávez. Si fuera así no duden que el gobierno de N. Maduro será lo mismo que Hugo Chávez sin Hugo Chávez.